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19.12.09

minoraciones



  • desintegrar el fin
en infinitas muertes

  • hundir al Fondo, más allá de su propio ser
,hastalfondo

  • dividir a Dios en pequeños dioses


  • organizar un mundo
para no existir



antü | 14


19.1.09

cer0


Una oscura prisa,
un contagio de ala
nos alumbra una ausencia desmedidamente nuestra.

Roberto Juarroz



Foto: Brassai



él habló con Dios.

juraperjura que vió
un sombrero colgando con persona
un polvo que no fue cosa

jura no haber sentido
el beso exiguo del filo
los brazos estirándose hacia el sueño


pero dios ignoraba estas cosas


antü | hoy


21.9.07

Conduciendo a miss P






A la poesía no le gusta atarse los cordones (y menos que alguien lo haga por ella), por eso cuando corre carreritas se cae de bruces en la vereda y algún diente roto. Le encantan los atardeceres en el polo norte (si es verano se queda todo el verano esperándolos). Odia sobremanera que le soben el lomo, "ella no está para esas cosas".


No es que sea una insensible, para nada. Se emociona con frecuencia, a saber: cuando en alguna esquina, el viento abraza a los árboles hasta matarlos; si al nene se le cae el chupetín y este se rompe en mil pedazos como un corazón. Ella sonreía cada vez que me mirabas...

Es muy desordenada, pobrecita. Deja todo tirado por ahí: los versos, los calzones...todo. Le da lo mismo vivir en cualquier lado: una caja de fósforos, cualquier papelito...el cuaderno de matemática. A veces, simplemente se deja llevar por la boca y muere en el aire.

La poesía no precisa ni monumentos ni poetas que la escriban "bien", "mal"..."más o menos". Sólo quiere quedarse mirando el crepúsculo polar que no. Sobrevivir a los árboles, un rato más. Que los abrazos sigan siendo abrazos y tu mirada sonría, aún al otro lado del mundo.


AC | Mayo 2007








19.9.07

Apología del otro lado


Las palabras, a veces, se parecen a la luna porque tienen dos caras; y sobretodo un lado oscuro que puede ser como el disco de Pink Floyd: hermoso y lleno de poesía. En ese caso me gustan, las quiero y escribo con entusiasmo, cariño y dedicación, como si les hiciera el amor. Pero también suele suceder lo contrario: que el lado oscuro de las palabras sea eso mismo: falto de luz, lleno de cráteres y frío como el otro lado de las monedas. Ahí las palabras me desagradan. Entonces me quedo callado y soy más de la fotografía o las artes plásticas. Miro las fotos blancainegras de los diarios, juego con los colores de la bufanda y dibujo con las esporas, moviéndolas de un lado a otro con la vista. De aquí para allá un caballito de Troya transparente, de allá para acá una flor con cuatro tallos y un sólo pétalo. El efímero arte de pintar con esporas...
Siempre me reconcilio con los lados oscuros y las palabras, porque tengo que decirle hola al portero y que hace un frío... porque al parecer no me alcanza con existir, también es necesario decirle al mundo, a las cosas a la gente a uno mismo. No hay caso, me hacen falta las palabras, es que soy hombre. Y los hombres hablan, así como los perros fuman y los gatos cantan por la noche, sobre los techos de las casas.